La satisfacción efímera.

En el post anterior haciamos una pequeña reflexión sobre “El cuento de la lechera”, esa chiquilla que construye castillos en el aire para al final estamparse con la realidad. Al final del post os hablaba sobre el sentimiento de satisfacción efímero que se tiene al conseguir una meta.

Cuando planeas correctamente una meta, luchas por ella y finalmente la consigues, te sientes eufórico (tanto más, cuanto más complicado fue conseguirlo), te sube la autoestíma, estás orgulloso de ti mismo, satisfecho por haberlo conseguido ¿y entonces qué?. Ahí llega…

 

 

Nada, no llega nada. Está bien esa sensación de autosatisfacción, está bien recrearse al tener la miel en los labios, pero después se va más rápido de lo que vino dejándo un sentimiento de vacio algo amargo, porque ya conseguímos lo que queríamos, nuestro esfuerzo fue recompensado y tan pronto como vino esa sensación, se fue. ¿Por qué rábanos me paro a pensar en todo esto? Joe, son cosas que pasan ¿no? No es cierto.

Muchas veces, nos obcecamos en la meta, nos sumimos en una espiral de pensamientos centrados en conseguir la meta que no nos dejan ver más allá. Nos sacrificamos, seguimos esforzandonos, años de trabajo para que todo se resuma en un ratito de gloria que luego nos deje un tanto vacíos con un “¿y ahora qué?” en los labios.

¿Por qué estamos tan ciegos con el sol que no nos deja ver el rojo de los claveles? ¿Por qué no buscamos la forma de facilitarnos el camino? ¿Por qué no nos sentamos a disfrutar de lo nimio?

Más veces de las que creemos el esfuerzo que nos cuesta conseguir algo podría ser mucho más pequeño solo cambiando nuestra forma de ver las cosas. A fin de cuentas, eres lo que piensas.

Imagina que estás en la universidad y hay una asignatura que particularmente odias. Sin más, te tienes que fastidiar y estudiarla porque aunque no te guste debes aprenderla porque es parte de tu formación. Qué será mejor:

1. Levantarte todas las mañanas odiando a tu profesor porque es un inútil (está claro que el profesor es un inútil porque a ti no te gusta su asignatura), estar todo el día quejándote de que la asignatura en sí no va a servirte para nada en el futuro, no ir a clase, pasarlo mal porque estás suspendiendo… etc, etc, etc.

2. Ser consciente de que la asignatura no te gusta (puede que tu profesor sea un buen profesor o no), empezar a hacer algo al respecto.

Te tienes que estudiar la dichosa asignatura. ¿Por qué en vez de quejarte y sentirte mal no haces algo?. Quiero decir, quizá pedirle una tutoria al profesor para que te recomiende libros que te puedan ayudar, si te gusta pintar, pues dibujar partes del temario para recordar los conceptos más difíciles… si es una asignatura de cálculo, quedar con compañeros para resolver dudas, reforzar los contenidos… convertir la asignatura en algo que te guste. Coger algo que te guste más y asociarlo a ella. Convertirlo en un reto personal, el encontrar una forma de que esa asignatura deje de ser tan mala. Te aseguro que te irá mejor con la segunda opción.

Lo que quiero decir es que, solo cambiando tu forma de pensar, de ver las cosas, un pequeño cambio de actitud ante la vida, puede hacernos ver la misma con otros ojos. Hacer que el proceso de conseguir algo sea placentero, disfrutar de ello. Sé que es fácil de decir y difícil de hacer porque no hay una forma mágica de cambiar nuestra actitud, es un proceso largo, que requiere, esfuerzo, constancia y dedicación, pero al final ¿qué en esta vida no lo requiere?. Es difícil sentarnos, preguntarnos qué queremos (pero qué queremos DE VERDAD), qué nos preocupa, qué podemos hacer para sentirnos mejor día tras día. Es difícil porque nos da miedo encontrar cosas dentro de nosotros que nos duelen, que no nos gustan ver. También es verdad que muchas veces no sabemos como hacer ese cambio de actitud cuando todo aldedor se está yendo a la mierda. Al final, la decisión de cambiar algo, de afrontar lo que tenemos delante, de cómo sobrepasarlo es total y absolutamente nuestra.

Por todo esto, ¿qué te parece si afrontamos la vida con un poco más de optimismo y coraje?.  Deja tu opinión en los comentarios, así todos podremos aprender de ella.

Un abrazo y ¡nos leemos el próximo post!
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