No hay tiempo

Existen cosas en la vida que nunca podrás olvidar, personas que te rondarán por la cabeza trayéndote de vez en cuando grandes momentos que marcaron una época de tu vida. Cosas tan simples como un beso o un abrazo se vuelven grandes cuando llegan en el momento adecuado y quizá los regalos más grandes son los que se hacen con cariño, los que te cuestan algo más que unas simples monedas, los que cuestan algo muy valioso… tiempo.

Despreocupado va pasando, lo dejamos correr como si no fuese a terminarse nunca porque en el fondo pensamos que es infinito, no queremos creer que termina. Y esta es la verdad, termina. Resulta absurdo decirlo, pero  no es algo que ciertamente estemos pensando conscientemente, es como todas las cosas que sabes que pasarán pero no las asimilas, las haces por inercia, las dejas pasar.

Y esta es la pura verdad, no hay tiempo. Son tantas cosas las que queremos hacer y pensamos; “no puedo hacer tal cosa, pero no pasa nada ya la haré mañana o cuando sea”. Ya pero, ¿y si no hay mañana? ¿y si el día termina hoy?. Al final lo dejas pasar, me refiero a esas cosas que vas posponiendo y posponiendo y cuando te das cuenta han pasado unas semanas…. unos meses…

Ciertamente pienso mucho y me planteo cuestiones cotidianas. Hace un tiempo estuve pensando que no le damos importancia a los días. Me explico. Estaba en una época en las que vas estresado de aquí para allá sin tener apenas tiempo de nada. Dejé unas naranjas en casa y cuando me quise dar cuenta una empezó a tener algo de moho. Este hecho es lo que me llevó a reflexionar, a darme cuenta de que no somos conscientes de cómo pasa el tiempo. Una célula, en este caso una bacteria, puede reproducirse en unas horas y llegar a vivir otras tantas (depende de la especie evidentemente), lo que en nuestra vida aplica a un abrir y cerrar de ojos. Es decir,  para esta forma de vida un día es mucho tiempo. ¿Quizá no deberíamos tener más en cuenta cada día individual? ¿Quizá no deberías hacer algo que de verdad queremos hacer cada día?

A veces pienso que me gustaría viajar, o tener tal experiencia, hacer tal cosa… lo miro más de cerca y digo, no tengo dinero o tiempo o medios para hacerlo ahora mismo ¿quizá el mes que viene, el año que viene? y también me pregunto si llegará ese día, si llegarán otras cosas que me harán decir ¿el mes que viene? y seguir posponiéndolo eternamente.

A veces me gustaría solo alargar los días un poquito más para poder tumbarme a escuchar música de esa que te eleva y te hace sentir un poco más vivo.

Quizá solo sea algo de perspectiva, de plantearse la vida de otra manera en la que extraigamos un poco de jugo a ese incansable tic tac.

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